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10 ideas de acciones solidarias para implicar a tus equipos

Cuando se habla de "acciones solidarias" en el contexto de la empresa, no se trata de acciones bursátiles ni de inversión: se trata de la movilización de las personas que trabajan en una organización en torno a una causa de interés general. Es ese segundo sentido el que nos ocupa aquí.

En los últimos años, la búsqueda de sentido en el trabajo se ha convertido en un criterio central para muchas personas a la hora de elegir dónde trabajar y de quedarse. Las empresas han respondido reforzando sus compromisos de responsabilidad social corporativa (RSC) y sus acciones de calidad de vida en el trabajo, con la solidaridad como uno de los ejes más visibles. Cuando esa búsqueda de sentido no encuentra respuesta, el riesgo es un desenganche progresivo, lo que se conoce como quiet quitting; una agenda solidaria activa es una de las formas más concretas de evitarlo.

Pero una acción solidaria lanzada sin estrategia no genera sentido por sí sola. Antes de pasar a la acción, conviene tener clara la misión y los valores de la empresa: las acciones solidarias vienen después, para materializar esos compromisos y hacer de la organización un conjunto coherente.

Este artículo responde a tres preguntas: qué es exactamente una acción solidaria en la empresa, cómo elegir las causas que vas a apoyar y, sobre todo, qué ideas concretas puedes poner en marcha. Te damos 10, con consejos para implicar a tus equipos de verdad, no solo sobre el papel.

¿Qué es una acción solidaria en la empresa?

Una acción solidaria de empresa es la movilización de las personas que trabajan en una organización en torno a un reto de interés general: medio ambiente, inclusión, igualdad, lucha contra la exclusión, salud, entre otros. Tanto la empresa como quienes participan se comprometen de forma activa con la causa elegida, más allá de una simple comunicación o de una donación puntual.

Lo que distingue una acción solidaria de una simple declaración de intenciones es su carácter concreto: una recogida de alimentos, un reto físico que se transforma en donación, una jornada de voluntariado. Cada una de estas acciones se vive como una experiencia solidaria compartida, y es precisamente esa dimensión colectiva la que la hace memorable para los equipos.

¿Acción solidaria, voluntariado corporativo y RSC son lo mismo?

No exactamente, aunque los tres términos están relacionados. La RSC (responsabilidad social corporativa) es el marco general: el conjunto de compromisos medioambientales, sociales y de buen gobierno de una empresa. El voluntariado corporativo es una de las herramientas de esa RSC, centrada en el tiempo que la plantilla dedica, dentro o fuera de su jornada laboral, a una causa social. Una acción solidaria, por su parte, es la actividad concreta que materializa ese voluntariado: un reto, una recogida, una jornada de sensibilización.

Encontrarás un desarrollo más completo de este marco, con los pilares y las certificaciones de referencia, en nuestra guía de RSC en la empresa.

¿Por qué organizar acciones solidarias en tu empresa?

Organizar una acción solidaria en tu empresa significa unirte a las organizaciones que pasan de las palabras a los hechos. El movimiento es real y medible. Según el Observatorio del Voluntariado de la Plataforma del Voluntariado de España, el voluntariado movilizaba en 2024 al 10,1 % de la población española mayor de 14 años, más de 4,2 millones de personas, una proporción que se ha mantenido estable en 2025.

Del lado de las empresas, el Informe Voluntare 2025, realizado sobre una muestra de 236 organizaciones de Europa y América Latina (España incluida), muestra que el voluntariado corporativo se ha profesionalizado: el 97 % de las organizaciones ya ofrecen actividades de voluntariado durante la jornada laboral, frente al 82 % en 2015, y el 93 % prevé ampliar sus programas en los próximos años. El voluntariado basado en habilidades profesionales se confirma como la tendencia que más está creciendo.

La escala del compromiso empresarial en España también es tangible: según el X Informe del Impacto Social de las Empresas de Fundación SERES y Deloitte, las empresas que colaboran con esta fundación han invertido cerca de 9.700 millones de euros en proyectos sociales durante la última década, a través de 138.000 proyectos que han beneficiado a más de 460 millones de personas, y han aportado 2,4 millones de horas de voluntariado desde 2019.

Más allá de las cifras, organizar una acción solidaria tiene efectos directos sobre los equipos: hace tangibles los valores de la empresa, responde a la búsqueda de sentido del personal y refuerza la cohesión interna. La marca empleadora puede beneficiarse de ello, pero como consecuencia indirecta de un colectivo movilizado, nunca como objetivo en sí mismo.

Cómo elegir las causas solidarias que vas a apoyar

No todas las causas tienen el mismo sentido para todas las empresas. Para elegir bien, conviene cruzar tres criterios:

  • la coherencia con el sector de actividad y la estrategia de RSC de la empresa;
  • el calendario anual de sensibilización (días internacionales, campañas de temporada como el Día Internacional de la Mujer, Octubre Rosa o el Día Mundial del Medio Ambiente);
  • las preocupaciones reales de los equipos, que una breve encuesta interna permite identificar antes de lanzar cualquier campaña solidaria.

Principales causas solidarias apoyadas por las empresas

En España, los proyectos sociales de las empresas se concentran sobre todo en ámbitos como la inclusión laboral de personas con discapacidad, la lucha contra la exclusión social y la pobreza alimentaria, la educación y el acceso al empleo de los jóvenes, y la acción medioambiental. Muchas organizaciones alinean estos ejes con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas para dar coherencia a su estrategia de RSC a largo plazo.

10 ideas de acciones solidarias para la empresa

Con estos criterios claros, aquí tienes 10 ideas concretas para implicar a tus equipos.

1. Nombra embajadores internos de la solidaridad

La búsqueda de sentido es hoy un valor central para los empleados. Preocupados por lo que hace su empresa en relación con determinadas causas, cada vez dudan menos en implicarse: el voluntariado movilizaba en 2024 a más de 4,2 millones de personas en España, según la Plataforma del Voluntariado de España.

En lugar de dejar la solidaridad como una iniciativa difusa, dale un rostro y un mandato claro: identifica, dentro de cada equipo o cada sede, a las personas ya implicadas en una causa (asociativa, deportiva, medioambiental) y proponles un rol formal de embajador. Esto supone tres cosas concretas: un tiempo dedicado reconocido por la empresa, un pequeño presupuesto o margen de decisión sobre las acciones que proponen, y una visibilidad real en la comunicación interna.

Este reconocimiento tiene un efecto doble: da voz a los compromisos de la empresa a través de quienes ya creen en ellos, y fideliza a los equipos ofreciéndoles un marco de desarrollo que va más allá de su puesto habitual. Una buena práctica consiste en reunir a estos embajadores una o dos veces al año para que propongan juntos el calendario solidario de la empresa.

2. Organiza retos corporativos de sensibilización

Cada vez más populares en el entorno laboral, los retos corporativos ayudan a implicar a los equipos en torno a un objetivo común. Son una forma eficaz de difundir los valores de la empresa, organizar un evento puntual y reforzar la cohesión de grupo.

Un reto puede organizarse para sensibilizar sobre una causa concreta o para recaudar fondos para una entidad social: por ejemplo, convertir los kilómetros recorridos a pie o en bicicleta por los equipos durante dos semanas en una donación para la entidad elegida. Hoy, buena parte de estas acciones solidarias tecnológicas se apoyan en una aplicación: cada actividad física o de bienestar se convierte en puntos, lo que permite medir la participación de equipos grandes o repartidos en varias sedes sin depender de hojas de cálculo gestionadas a mano.

Para dar visibilidad a temas concretos, muchas empresas eligen apoyarse en los grandes días nacionales e internacionales del calendario solidario (igualdad de género, medio ambiente, salud mental, discapacidad) para lanzar sus retos de sensibilización.

3. Organiza una recogida solidaria de alimentos, ropa o material

Organiza una recogida en tus locales y dona lo recaudado a la entidad que elijas. Más allá del gesto cívico, esta acción suele percibirse como muy concreta por parte de los equipos, precisamente lo que las acciones solidarias necesitan para no quedarse en una declaración de intenciones.

Un ejemplo muy visible en España es la Gran Recogida de los Bancos de Alimentos, organizada por la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL): su XIV edición se celebra los días 13, 14 y 15 de noviembre de 2026 en supermercados de toda España, y necesita 80.000 personas voluntarias para ayudar a cerca de un millón de personas en situación de vulnerabilidad alimentaria. Una empresa puede movilizar a sus equipos como voluntarios durante esos días, o facilitar la participación liberando algunas horas de trabajo.

Para una recogida de ropa o material, puedes apoyarte en entidades como Cruz Roja Española, que organiza puntos de recogida y reparto en todo el territorio. La organización es sencilla: decide un tema (ropa, calzado, juguetes), fija una fecha y un lugar de recogida, y pide a la entidad elegida que gestione la recepción o el reparto.

4. Organiza una carrera o un reto solidario interempresas

Organizar una carrera o un reto solidario entre empresas, o entre departamentos de una misma empresa, es una forma eficaz de unir a perfiles muy distintos: marketing, contabilidad, dirección, becarios, sede central y delegaciones. Durante el evento, todos contribuyen por igual al resultado colectivo y recaudan fondos para una causa.

El principio es sencillo: durante un periodo determinado, las personas participantes realizan actividades físicas (carrera, bicicleta, senderismo) o de bienestar (yoga, meditación) y suman puntos de forma colectiva. El equipo o la empresa que acumula más puntos genera la mayor donación para la causa elegida, por ejemplo una entidad que trabaje por la inclusión de personas con discapacidad, como Fundación ONCE, o por el acceso al deporte para todos.

5. Impulsa el voluntariado de competencias

Cada vez más profesionales quieren poner sus competencias al servicio de una causa, no solo su tiempo libre. El voluntariado basado en habilidades (un perfil de marketing que ayuda a una entidad a comunicar mejor, un perfil jurídico o financiero que aporta su experiencia puntualmente) se confirma como una de las tendencias que más crecen en el voluntariado corporativo, según el Informe Voluntare 2025.

Para poner esto en marcha, identifica dentro de tu empresa las competencias que podrían ser útiles a entidades sociales (comunicación, gestión de proyectos, finanzas, tecnología) y pon a esas personas en contacto con una necesidad concreta, a través de una entidad social local o de una red como la Plataforma del Voluntariado de España, que agrupa organizaciones de voluntariado en todo el país.

6. Organiza un taller del Mural del Clima

Desde 2018, la asociación Mural del Clima tiene como objetivo implicar a personas y organizaciones en la transición ecológica, facilitando la comprensión del cambio climático. Según sus propios datos, el taller ha reunido ya a 2,3 millones de participantes en 168 países.

La propuesta es clara: en solo 3 horas, este taller colaborativo ayuda a comprender lo esencial de los retos climáticos para pasar a la acción. Basado en un método de animación específico pensado para movilizar la inteligencia colectiva, permite a cualquier público apropiarse del tema. En equipos de 4 a 8 personas, los participantes disponen de tarjetas que representan los distintos componentes del cambio climático y, trabajando juntos, identifican las relaciones de causa y efecto entre ellos.

7. Premia la movilidad sostenible

La llames como la llames (movilidad suave, movilidad verde o ecomovilidad), el uso de medios de transporte alternativos al coche individual (caminar, ir en bicicleta, compartir vehículo) cuenta cada vez con más apoyo por parte de las empresas españolas, también por motivos fiscales: muchas ofrecen tarjetas de transporte público o ayudas al uso de la bicicleta, con ventajas tanto para la empresa como para la persona empleada.

Puedes complementar estas medidas con incentivos propios:

  • crea retos para animar a los equipos a ir al trabajo en bicicleta o a pie;
  • ofrece bicicletas o patinetes de uso compartido;
  • recompensa a quienes comparten coche de forma habitual.

Medir el impacto real de estos desplazamientos (kilómetros recorridos, CO2 evitado) ayuda a mantener la motivación en el tiempo, no solo durante la semana de lanzamiento.

8. Ofrece una nómina solidaria

Cada vez más empresas en España ofrecen a sus equipos la posibilidad de redondear su nómina al euro más próximo, o de destinar un porcentaje fijo, en beneficio de una entidad social: es lo que se conoce como nómina solidaria o redondeo solidario. Algunas empresas van más allá e igualan la cantidad recaudada por la plantilla, duplicando el impacto de pequeñas aportaciones individuales.

Este método, sencillo de implantar, da a conocer la misión de la entidad elegida y fomenta el compromiso con una causa común. La persona empleada puede modificar el importe o suspender su donación en cualquier momento, lo que hace que la participación se mantenga siempre voluntaria.

9. Acompaña a los jóvenes en su inserción profesional

Para luchar contra la exclusión social y favorecer la igualdad de oportunidades, muchas empresas han creado programas de mentoría o apadrinamiento con jóvenes en búsqueda de su primer empleo.

Los empleados que se implican pueden orientar y asesorar a jóvenes motivados en su recorrido académico y en su integración en el mundo profesional: redacción de currículum y cartas de presentación, búsqueda de prácticas o empleo, preparación de entrevistas. Para los jóvenes, especialmente quienes están en una situación más vulnerable, es una primera puerta de entrada al mundo laboral y una oportunidad de contar con una red de contactos. Para quienes ejercen de mentores, convertirse en referente desarrolla su capacidad pedagógica y les permite transmitir lo que saben.

10. Organiza sesiones de sensibilización

Las sesiones de sensibilización son una herramienta clave para difundir un mensaje importante para la empresa y para implicar a los equipos en la adopción de buenas prácticas en el día a día.

Los formatos posibles son numerosos: webinars, charlas, talleres. No dudes en priorizar formatos participativos y colaborativos, que fomentan el compromiso y refuerzan los vínculos entre personas de distintos equipos y generaciones, en un ambiente distendido.

También puedes invitar a una o varias personas con una trayectoria inspiradora, para que compartan su experiencia y su visión. Artistas, deportistas, científicos o directivos: los perfiles posibles son muy variados. Elige el que mejor conecte con el tema que quieres destacar, idealmente con el apoyo de una entidad especializada para encontrar al ponente adecuado.

Por supuesto, existen muchos otros formatos posibles. Pero con estas 10 ideas ya tienes suficiente para construir una agenda solidaria coherente e iniciar buenas prácticas. Y al comunicar tus acciones solidarias, tanto interna como externamente, pones en valor los compromisos reales de tu empresa, lo que distingue a las empresas solidarias de las que se quedan en la declaración de intenciones.

Cómo ayuda una plataforma como United Heroes

En United Heroes partimos de una idea simple: el compromiso se construye en equipo, no solo detrás de una pantalla. Nuestra aplicación moviliza a los equipos en torno a retos comunes, eventos puntuales y rituales diarios, al servicio de los ejes que más importan a cada empresa: calidad de vida en el trabajo, cohesión, compromiso solidario o acompañamiento del cambio. Las personas que usan la aplicación lo confirman: el 71 % siente que su empresa le da la oportunidad de ser partícipe de las políticas de ESG de su empresa, según los datos publicados en nuestra página de impacto.

Para las acciones solidarias en concreto, esto se traduce en retos que convierten la actividad física y el bienestar en donaciones medibles, en un catálogo de causas y entidades ya verificadas, y en un seguimiento simple de la participación de los equipos. Puedes explorar ejemplos de retos solidarios y de RSC ya disponibles, o inspirarte en otras actividades de RSC y en nuestra guía de team building para combinar cohesión y solidaridad en un mismo evento.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la solidaridad?

La solidaridad es el apoyo activo entre personas o grupos, basado en intereses o valores compartidos. En el contexto profesional, se traduce en acciones concretas (voluntariado, donaciones, retos colectivos) que una empresa y sus equipos ponen en marcha para responder a una causa de interés general, más allá de la simple declaración de buenas intenciones.

¿Qué son las empresas solidarias?

Una empresa solidaria es aquella que integra el apoyo a causas sociales o medioambientales de forma estructural en su funcionamiento, y no solo como una acción puntual. Esto puede incluir el voluntariado corporativo, el mecenazgo, la nómina solidaria o la compra a entidades de inserción, siempre alineados con la estrategia de RSC de la empresa y con las preocupaciones reales de sus equipos.

¿Qué es una acción solidaria?

Una acción solidaria en la empresa es una actividad concreta mediante la cual la empresa y sus equipos se movilizan en torno a una causa: una recogida, un reto físico transformado en donación, una jornada de voluntariado o una sesión de sensibilización. Su valor está precisamente en ser tangible, a diferencia de un compromiso que queda solo en el discurso.

¿Qué acciones pueden fomentar la solidaridad en la empresa?

Entre las más eficaces están el voluntariado corporativo (de tiempo o de competencias), los retos colectivos que convierten la actividad física en donación, las recogidas de alimentos o material, la nómina solidaria, el mentoring de jóvenes en inserción profesional y las sesiones de sensibilización con testimonios o talleres como el Mural del Clima. Elegir dos o tres de estas acciones y mantenerlas en el tiempo suele generar más impacto que multiplicar iniciativas puntuales.