6 claves para entender la cohesión en el trabajo a través del deporte

Clave 1: Desarrollar competencias

Si cuentas con talento en tu empresa, ha hecho un buen trabajo. Si cuentas con talento capaz de identificar y desarrollar competencias de otros miembros del equipo, ¡has hecho un trabajo excelente! Una empresa necesita empleados capaces de trabajar en equipo y compartir sus competencias para reforzar la eficiencia. El objetivo: que cada uno ponga su granito de arena y se co-construya.

Y, ¿qué mejor que el deporte en el trabajo para desarrollar el espíritu de equipo entre los empleados?

 

Clave 2: Construir una visión común

Una cultura de empresa necesita de una propuesta común que ayuda a crear vínculos de compañía.

El sociólogo Durkheim escribió hace más de un siglo que “lo que las representaciones colectivas traducen, es la forma en la que el grupo se percibe con respecto a su relación con los objetos que lo afectan”. Es decir, que la representación compartida entre los empleados define el estado de ánimo del equipo y de la empresa y, por lo tanto, su forma de trabajar juntos.

En ese sentido, el deporte puede ayudar a crear emociones fuertes dentro de un equipo. Si organiza competiciones, sus colaboradores querrán ganar, lo que les motivará a trabajar para conseguirlo. Juntos.

 

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Clave 3: Transformar las competiciones en retos colectivos

¿Está listo para luchar para alcanzar su objetivo? Desde ese punto de vista, el deporte es un factor detonante que motiva a superarse y a mejorar su rendimiento. Y cuando los resultados no están a la altura de las expectativas, las dificultades fomentan la ayuda mutua.

Cuando se realizan actividades físicas en grupo, es complicado juzgar el talento individual de cada uno, ya que los resultados son totalmente interdependientes. Sin embargo, es crucial que cada participante elija la función que mejor le conviene (lo que exige conocerse bien a si mismo) para obtener los mejores resultados posibles y saber posicionarse rápidamente en el terreno.

Tanto en el mundo del atletismo como en el de la gestión, es indispensable saber pasar el testigo para conseguir que un equipo trabaje bien junto.

 


Clave 4: Tomar decisiones basadas en datos

Tanto en el deporte como en el trabajo, para optimizar los esfuerzos y maximizar las oportunidades es útil estudiar las situaciones posibles en base a las probabilidades de que ocurran. La exploración de las diferentes posibilidades requiere utilizar el pensamiento analítico 📊.

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La predicción de los resultados deportivos es una ciencia

 


Así, las empresas intentan basarse en métodos de cálculo precisos con datos cuantificados en lugar de en una intuición aleatoria, aunque esta sea también necesaria.

Lo mismo sucede con el deporte. En ese caso, los análisis se traducen en el seguimiento de los resultados a fin de mejorar el rendimiento de un equipo. Así, cada acción de los miembros del equipo se examina, se analiza y se optimiza para maximizar las posibilidades de ganar en los encuentros futuros (teniendo en cuenta igualmente las estadísticas de los equipos adversos). ¡Nada se deja al azar!

 

Clave 5: Elegir a un líder como capitán del equipo

No puede haber un equipo si no hay un capitán. Sobre él recae la responsabilidad del resultado final y, a veces, del equipo mismo. Por ello, se le debe elegir cuidadosamente. Un líder debe saber cómo unir al equipo con las palabras adecuadas para hacer frente a todos los desafíos y movilizar a los colaboradores.

La Harvard Business Review ha publicado un listado con las cualidades de un buen líder, como la capacidad de crear una relación de confianza, animar a los miembros del equipo y tener un impacto positivo en el futuro. En comparación con un simple grupo de individuos sin jefe, un equipo liderado por un capitán tiene más probabilidades de superar los malos tiempos. El objetivo: darlo todo y seguir luchando hasta el final, como un Liverpool que no se resigna a perder frente a un Barça seguro de llegar a la final de la Champions.

 


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Las competiciones refuerzan el espíritu de equipo.



En el mundo corporativo, el capitán también representa a su empresa y sus misiones en el exterior. Este colaborador es el testigo de la vida de la empresa y se presenta como un embajador de la marca del empleador. ¡Ni más ni menos! 😜


Clave 6: Celebrar los éxitos con humildad y los fracasos con deportividad

La competición provoca sensaciones fuertes, tanto si se gana como si se pierde. Este momento, triste o alegre, es indispensable para fomentar la cohesión del equipo. Así, a menudo nos deja deseando volver a competir, ya sea por sed de adrenalina, revancha o victoria.


Al proponer desafíos de grupo a sus colaboradores, se asegura de que creen vínculos, ganen o pierdan. Esto genera a su vez aún más valores positivos y desarrolla un espíritu competitivo sano.

¡Pero no hay que olvidar que todo esfuerzo merece una recompensa! 😉