[NOUVEAU] Guide Cohésion : 8 pistes de DRH pour renforcer le collectif en entreprise. Télécharger gratuitement

CSRD: entender la obligación de reporting de sostenibilidad sin ser jurista

La forma en que una empresa rinde cuentas de su actividad acaba de cambiar de escala. Durante mucho tiempo, el reporting no financiero se mantuvo marginal: unas pocas páginas en el informe anual, compromisos genéricos y pocos datos verificados. La directiva CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) pone fin a esta época. Transforma la publicación de información medioambiental, social y de gobernanza en una obligación estructurada, normalizada y controlada. Para las direcciones de RSE, de recursos humanos y las direcciones generales, constituye la nueva etapa del reporting no financiero europeo. Este artículo le explica lo esencial sin jerga jurídica: qué dice la directiva, a quién afecta, qué exige y cómo preparar su organización. Para situar esta obligación dentro de un enfoque global, también puede consultar nuestra guía completa sobre la RSE en la empresa.

¿Qué es la CSRD?

La CSRD es una directiva europea adoptada a finales de 2022. Establece las reglas según las cuales las empresas deben publicar información sobre su sostenibilidad: su impacto en el medio ambiente y en la sociedad, así como los riesgos y oportunidades que estos temas plantean para su actividad. Su objetivo es sencillo de formular y ambicioso de ejecutar: permitir a inversores, clientes, empleados y reguladores comparar las empresas con datos fiables, detallados y verificados.

La directiva sustituye a un marco anterior, la directiva NFRD sobre la publicación de información no financiera, adoptada en 2014. En Francia, la declaración de desempeño no financiero (DPEF) era hasta ahora el principal instrumento de este reporting. La transposición de la CSRD, realizada a finales de 2023 mediante ordenanza, sustituyó la DPEF por las nuevas exigencias europeas. Si conocía la DPEF, recuerde que la lógica sigue siendo la misma, pero que el nivel de detalle, el método y el control cambian de escala. Nuestro artículo dedicado a la declaración de desempeño no financiero (DPEF) detalla qué abarcaba.

En el corazón de la directiva se encuentra un principio clave: la doble materialidad. La idea se resume en dos preguntas. Primera pregunta: ¿qué efecto produce mi actividad en el mundo, es decir, en el clima, los recursos, la salud o los territorios? Segunda pregunta: ¿qué efectos produce el mundo en mi empresa, por ejemplo a través del aumento de los costes de la energía, nuevas normativas o la evolución de las expectativas de los clientes? Una empresa debe abordar ambas dimensiones. Un sitio industrial que emite contaminantes ilustra la primera pregunta. Una empresa dependiente de energías fósiles cuyo precio va a aumentar ilustra la segunda. Según el caso, un tema puede corresponder a ambas a la vez. Este análisis determina después todo el contenido del informe.

¿Quién está afectado y a partir de cuándo?

La CSRD había sido concebida para aplicarse progresivamente, por oleadas sucesivas: primero las grandes empresas ya sujetas a la NFRD, después las demás grandes empresas europeas, las pymes cotizadas y, por último, ciertos grupos fuera de la Unión Europea con una actividad significativa en Europa. Este calendario escalonado pretendía dar a las organizaciones tiempo para desarrollar sus capacidades.

Sin embargo, este diseño inicial ha sido revisado. A finales de febrero de 2025, la Comisión Europea presentó el paquete Ómnibus, un conjunto de textos destinados a simplificar varias normativas, entre ellas la CSRD. El objetivo declarado es reducir la carga administrativa y recentrar la obligación en las empresas más importantes. Los umbrales, los plazos y las exenciones se han debatido y ajustado desde entonces. En la práctica, el alcance definitivo y el calendario exacto dependen del estado de avance de estas revisiones.

Esta incertidumbre no debe conducir a la inacción. Al menos dos razones justifican prepararse desde ahora. Por una parte, incluso las empresas que podrían quedar fuera del campo directo siguen expuestas al efecto cadena descrito más adelante. Por otra parte, estructurar los datos de sostenibilidad lleva tiempo, y las organizaciones que empiezan tarde pagan ese retraso en la calidad de su primera publicación. Para hacer balance de todo el marco que le afecta, consulte también nuestro artículo sobre las obligaciones legales en materia de RSE.

Lo que la CSRD exige publicar

El contenido esperado está definido por las ESRS, las normas europeas de reporting de sostenibilidad. Estas normas fueron elaboradas por el EFRAG, un organismo técnico europeo, y luego adoptadas por la Comisión. Funcionan como un marco común: mismos temas, mismas definiciones, mismos indicadores de una empresa a otra.

Las ESRS se organizan en tres bloques. El primero establece los principios generales y la información transversal: gobernanza de la sostenibilidad, estrategia, análisis de materialidad y objetivos cuantificados. El segundo cubre el medio ambiente: cambio climático, contaminación, recursos hídricos, biodiversidad y economía circular. El tercero trata lo social y la gobernanza: plantilla propia, trabajadores de la cadena de valor, comunidades afectadas, relaciones con los consumidores y, por último, conducta empresarial, que incluye la ética y la lucha contra la corrupción.

Cabe destacar un punto: la CSRD no pide publicarlo todo de manera uniforme. El análisis de doble materialidad determina los temas pertinentes para su actividad. Una empresa de servicios digitales y una industria química no producirán el mismo informe. En cambio, el método de análisis debe estar documentado y justificado.

En cuanto a la forma, tres exigencias cambian el día a día de los equipos. El informe se integra en el documento de gestión, con el mismo nivel de formalidad que las cuentas financieras. Se publica en un formato electrónico etiquetado, lo que hace que los datos sean comparables automáticamente. Y se somete a una verificación por un tercero independiente, primero en forma de aseguramiento limitado, es decir, un control de coherencia menos profundo que una auditoría completa, pero real. Las aproximaciones declarativas ya no tienen cabida.

El efecto cadena: cuando la CSRD alcanza a las empresas no obligadas

Incluso fuera del campo de aplicación, su empresa sentirá la CSRD. El primer canal pasa por las empresas contratantes. Una gran empresa obligada debe documentar su propia cadena de valor, incluidos los impactos de sus proveedores. Concretamente, sus departamentos de compras envían cuestionarios: huella de carbono de los productos entregados, condiciones laborales, política medioambiental, conformidad social. Responder de forma estructurada se convierte en un criterio de selección comercial, al igual que el precio o la calidad.

El segundo canal pasa por los financiadores. Los bancos integran progresivamente los riesgos de sostenibilidad en su análisis crediticio, y las aseguradoras hacen lo propio en la tarificación. A largo plazo, la calidad de sus datos ESG puede influir en el acceso a la financiación y en su coste. Los inversores, por último, utilizan estas publicaciones para decidir sus asignaciones.

Ante esta presión, Europa trabaja también en marcos voluntarios simplificados, destinados en particular a las pymes que deben responder a las demandas de sus clientes sin estar ellas mismas obligadas. El espíritu es el siguiente: ofrecer un formato ligero, proporcionado y reconocible por las grandes cuentas. Anticipar estas demandas, en lugar de sufrirlas a lo largo de las licitaciones, transforma una restricción en argumento comercial.

Cómo prepararse de forma concreta

Preparar la CSRD es más cuestión de gestión de proyectos que de derecho. Cuatro frentes estructuran el proceso.

Estructurar la gobernanza

Designee un sponsor a nivel de dirección general. Constituya un grupo de pilotaje que reúna a RSE, finanzas, RR. HH. y compras, porque los datos necesarios están repartidos entre estas funciones. Fije un calendario interno con hitos claros: análisis de materialidad, inventario de datos, redacción, revisión y verificación externa. Sin una gobernanza explícita, el proyecto se atasca entre los departamentos.

Cartografiar los datos

Enumere la información que exigen las normas e identifique dónde se encuentra hoy. Energía y desplazamientos en operaciones, emisiones de los proveedores en compras, plantilla, formación, salud y seguridad, absentismo y rotación en RR. HH. Anote para cada dato su responsable, su frecuencia de actualización y su fiabilidad. Esta cartografía casi siempre revela lagunas: mejor descubrirlas pronto y lanzar las mediciones que faltan ahora, que el año de la primera publicación.

Elegir indicadores útiles

Resista a la tentación de medirlo todo. Seleccione un número reducido de indicadores, alineados con sus temas materiales, y garantice su estabilidad de un ejercicio a otro. Documente el método de cálculo: un dato reproducible vale más que un dato impresionante pero inverificable. Estos indicadores servirán también de cuadro de mando interno para pilotar la transición, no solo para rellenar un informe.

Movilizar a los colaboradores

El pilar social de la CSRD se apoya en datos vivos: calidad de vida en el trabajo, cohesión, seguridad, formación e implicación en la transformación. Estas señales no salen de una hoja de cálculo anual. Nacen de mecanismos que activan realmente a los equipos en el día a día. Este es precisamente el terreno de United Heroes: nuestra aplicación moviliza a los colaboradores en torno a cuatro usos: el bienestar y la calidad de vida en el trabajo, la cohesión y el vínculo social, el compromiso solidario y la RSE, y el acompañamiento de la transformación. Las mecánicas de retos, de rachas diarias y de eventos breves crean participación medible y, por tanto, datos sociales explotables para su reporting y para su pilotaje interno. Utilizada por más de 1.000 organizaciones en 150 países, certificada B Corp e ISO/IEC 27001 por la seguridad de los datos, la plataforma apuesta por el colectivo en acción: cada persona participa y la empresa obtiene indicadores creíbles.

Una última recomendación: trate la CSRD como la consecuencia de una estrategia, no como un ejercicio de documentación. Algunas empresas, además, eligen ir más allá de la obligación, por ejemplo convirtiéndose en sociedad con misión para inscribir su razón de ser en sus estatutos.

La CSRD marca así el paso de un reporting declarativo a un reporting demostrado. Para las direcciones, el reto va más allá del cumplimiento: se trata de construir una base de datos fiables, de movilizar a los equipos en torno a la transición y de transformar una obligación europea en confianza duradera ante clientes, financiadores y talentos.

FAQ

¿Afecta la CSRD a las pymes?

Directamente, la mayoría de las pymes no están afectadas, sobre todo tras los ajustes introducidos por el paquete Ómnibus, que buscan concentrar la obligación en las estructuras más importantes. Indirectamente, en cambio, todas están expuestas: sus grandes clientes obligados les pedirán datos, y sus bancos integrarán los riesgos de sostenibilidad en sus análisis. Existen marcos voluntarios simplificados para responder a estas demandas sin movilizar medios desproporcionados. El buen reflejo consiste en preparar una respuesta tipo para los cuestionarios de los clientes en lugar de improvisar en cada licitación.

¿Qué diferencia hay entre la CSRD y la taxonomía verde europea?

La taxonomía es un sistema de clasificación: define qué actividades económicas pueden considerarse sostenibles según criterios técnicos precisos. La CSRD es una obligación de publicación: regula cómo y qué informar sobre la sostenibilidad. Ambos textos convergen para las empresas obligadas, que deben publicar la parte de su cifra de negocios, de sus inversiones y de sus gastos alineada con la taxonomía. Dicho de otro modo, la taxonomía califica las actividades, y la CSRD organiza la transparencia sobre esas calificaciones.

¿Qué ocurre con la DPEF francesa?

Desaparece en favor de las exigencias europeas. La ordenanza de transposición adoptada a finales de 2023 sustituyó la declaración de desempeño no financiero por las obligaciones derivadas de la CSRD y de las normas ESRS. Las empresas que ya dominaban la DPEF parten con ventaja: la lógica documental sigue siendo parecida, pero el nivel de detalle, la granularidad de los datos y el control externo aumentan notablemente. Además, los archivos de las antiguas DPEF constituyen un punto de partida útil para construir su análisis de materialidad.

¿Se verificarán los datos publicados?

Sí. La CSRD impone una verificación por un tercero independiente, inicialmente en forma de aseguramiento limitado, es decir, un control de coherencia y conformidad menos profundo que una auditoría financiera completa. Los trabajos europeos prevén un refuerzo progresivo de este nivel de garantía. En la práctica, esto significa que sus procesos de recopilación deben ser trazables y estar documentados: un verificador debe poder remontar desde el indicador publicado hasta la fuente.

¿Por dónde empezar de forma concreta?

Lance un análisis de brechas entre sus prácticas actuales y las exigencias de las ESRS. Después constituya el grupo de pilotaje que reúna a RSE, finanzas, RR. HH. y compras, y haga realizar el análisis de doble materialidad, porque condiciona todo el contenido del futuro informe. Priorice entonces la fiabilidad de los datos más críticos, empezando por aquellos que sabe que son frágiles. Abra por último el frente de la implicación de los equipos: los indicadores sociales creíbles se construyen a lo largo de todo el periodo, no en el último trimestre antes de la publicación.